Fui madre joven, a los 17 años me embaracé, y sentí un dolor intenso al sentir que mi mamá se sentía decepcionada de mi… me lo hizo notar y me sentí muy sola… a pesar de estar conmigo, con el pasar de los años se calmó el dolor tanto de ella como el mío,y a los 33 años de la nada, me enteré que soy adoptada… es difícil explicar ese sentimiento… pero , puedo compararlo con quedar huérfana… así se siente cuando muere un familiar… fue un golpe que aún no logro sacar de mi interior, comencé a retroceder situaciones en mi mente, y comprendí actitudes de otras personas, entendí que hay gente mala, gente adulta que le da lo mismo dañar a un niño… pero, también comprendí que hay gente hermosa, que tiene tanto para entregar como mis padres, quienes me acogieron, y a su manera me criaron y amaron.
No puedo exigirles nada, porque sin ellos, simplemente yo no estaría contando mi historia… un historia que tal vez no es de princesa… pero es de una mujer normal que aprendió a vivir, y a sentir gracias a quienes me escogieron como hija. Aprendí que a pesar de ser madre joven, a los hijos no se les abandona, se les ama con el alma, y no excusa alguna para decir «no puedo».
Hoy no se si tengo otra familia, nunca busqué a esa mujer para saber más de ella ni de su actuar… y creo que a ella tampoco le importó mi vida pues nunca me buscó… pero sé, que aún falta la tercera parte de mi vida, espero sea el cierre de esta historia.